Pongamos que hablo de Madrid

Comienzos de los 80s, y plena efervescencia cultural de la mano de los primeros Ayuntamientos democráticos. Existe un ambiente de creación artística continua en todos los ámbitos culturales, especialmente en la música (y por supuesto, en la fotografía, aunque ésta tuviera un desarrollo mayor en Catalunya); nacen multitud de grupos, estilos, etc. (al margen de la consabida movida). Para los andaluces que estudiabamos entonces en Madrid surgen dos himnos, además de un cantautor de Úbeda y casi paisano; “Calle Melancolía“, pero sobre todo “Pongamos que hablo de Madrid“, era la canción perfecta con la que nos identificabamos, sentíamos, viviamos, … y sobre todo sus versos finales:

Cuando la muerte venga a visitarme, Que me lleven al sur donde nací, Aquí no queda sitio para nadie, Pongamos que hablo de Madrid

Se me ocurrió entonces “poner fotografía” a la canción, de manera que cada verso fuese el título de un fotografía. Para ahorrar costes, las fotografías serían en 18×24 semimate, montadas en passepartout gris a 30×40 que me preparó mi amigo Paco, en su inolvidable Papelería Orta.

Pero en un concierto del carnaval del año 86, Joaquín Sabina imprevisiblemente cambió la última estrofa:

Cuando la muerte venga a visitarme, No me despiertes, déjame dormir, Aquí he vivido, aquí quiero quedarme, Pongamos que hablo de Madrid

Dejé de seguir a Sabina y escondí sus discos. Bocetos, primeros positivados, y alguna fotografía final se quedaron guardados en un cajón del laboratorio.

Pero en julio de 2017, durante su gira “Lo niego todo“, claudiqué y fui a un concierto. Me pasé las primeras canciones siguiéndole con los prismáticos, sin exteriorizar nada, rodeado de gente saltando y cantando. Pero sus canciones forman parte de mi vida, y no tenía sentido seguir ignorándole (además, era imposible). Decidí que había que acabar aquello que nació como exposición, y acabarlo como proyecto; aprovechando un trabajo en la PIC.A (Escuela Internacional de Fotografía Alcobendas Photoespaña), lo acabé en 2020.


Para el vídeo de apoyo, estaba claro que el fondo musical tenía que ser la versión que hiciese Carmen Linares para el tributo a Joaquín Sabina con el nombre “De Purísima y Oro“.

Y mientras lo preparaba, encontré un vídeo de la Fundación Juan March en el que Chema Madoz contaba cómo ilustró las “Nuevas Greguerías” de Ramón Gómez de la Serna; dejaba claro que lo que no iba a hacer era fotografías fiel ilustración de las greguerías, sino nuevas fotografías sin ninguna vinculación, y que posteriormente pudiera encontrarse alguna relación. Si lo hubiera visto antes, hubiera seguido sus indicaciones, pero entonces sólo me quedaba incluir su opinión para dejar constancia del enfoque adecuado.

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